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El divorcio, la Ley y Jesús
por Pr. Walter L. Callison


El divorcio y un nuevo casamiento son tópicos de mucha discusión. El propósito de este artículo es invitar al lector a reconsiderar la actitud de la iglesia frente al nuevo casamiento.

Pues la Ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo (Juan 1:17). ¿Recibieron gracia aquellos que están sufriendo la tragedia matrimonial, como la que describe Ley en el Nuevo Testamento? por supuesto, afirmamos que la gracia y la verdad vinieron por Cristo Jesús. Entonces cómo abunda la gracia en aquellos que han sufrido la tragedia de una falla matrimonial y un subsiguiente divorcio?

Cristo no sólo enseñó con palabras, sino también con su vida. Cristo dio nuevas ideas a sus seguidores, rechazar el antiguo adagio "ojo por ojo" y "diente por diente", enfatizando el amor, no en ellos mismos sino en otros, sacando a la mujer de ese estado de "cosas" a ser reconocida como persona. El también enseñó respecto a la vieja ley Judaica.

Cuando nosotros estudiamos lo que El dijo acerca del divorcio, debemos también estudiar la vida que El vivió junto con aquellos que habían roto sus matrimonios, así como también lo que enseñó sobre la Ley Judaica especialmente su Ley del Divorcio.

Pero qué hay acerca de sus palabras? Si una persona divorciada se casa nuevamente, qué nos dicen sus palabras? "Todo aquel que repudia a su mujer y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido adultera." Nosotros podemos imitar la naturaleza compasiva y misericordiosa de Cristo, que envió a la mujer del pozo a Samaría para ser su testigo. Pero sus palabras acaso niegan sus acciones? Acaso la gente divorciada y que se vuelve a casar con otro, está viviendo en adulterio? Están prohibidos de servir a Cristo?

Nosotros también debemos oír las palabras del Apóstol Pablo en I Timoteo 3:2 (Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer). Habla él de una persona que se ha divorciado y casado nuevamente?

En este aspecto Lucas hace solamente un comentario y muy conciso: Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se cambie una tilde de la ley. Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera (Lucas 16: 17-18)

Es conciso. Pero Jesús dejó claro que el Antiguo Testamento tenía algo significativo qué decir.

Existe una ley¡ Cuando fue preguntado por los Fariseos en el evangelio de Marcos, "si era lícito al marido repudiar a su mujer" (Marcos 10:2 Jesús respondió (Marcos 10:3) "Qué os mandó Moisés? "Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio y repudiarla" (Marcos 10:4) Hay una ley.

La ley se encuentra en Deuteronomio 24:1-4 y en ese entonces Cristo vivía aún, Flavius Josephus quien también vivía en ese entonces, lo fraseó y se refirió a ello como la "ley de los Judíos". "Aquel que desea divorciarse de su esposa por cualquier razón (y en muchos casos ocurre en el hombre) permítale dar fe por escrito que no volverá a tomar nunca aquella mujer; por lo tanto ella quedará en libertad de casarse con otro marido, sin embargo antes de que esta carta de divorcio sea dada, a ella no se le permitirá todavía hacerlo..." de tal manera, ella quedará en libertad de casarse, sin embargo antes de que la carta de divorcio sea dada, ella no está permitida a hacerlo....." (Antiquities de los Judíos (The Life and Work of Flavius Josephus), Libro IV, Cap. VIII, Sec. 23, p.134; (tr. Wm. Whiston; Holt, Rinehart, y Winston, N.Y).

Aquí está la ley de la que habla Deuteronomio: "Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre" (Deut. 24:1-2)

La Ley todavía se hallaba en vigencia en el tiempo de Cristo. Por lo tanto, nosotros debemos tratar con los "títulos" de la Ley.

La Biblia únicamente habla de un divorcio. Dios dijo que El lo hizo. En Jeremías 3, Dios le recordó a Judá que estaba buscando problema. Israel había sido tomada cautiva. Dios le dijo a Jeremías que prevenga a Judá de que ella había sido testigo de la infidelidad de su hermana Israel y que Dios la había despedido y dado carta de divorcio, y aún así no se volvió (Jer.3:6-8).

Hubieron otras cosas que el hombre hizo con sus esposas. Muchos hombres se casaron con más de una mujer y sin molestarse siquiera en pensar en el divorcio. Algunos de ellos fueron siervos de Dios: Salomón, David, Abraham y Esaú por ejemplo. Héroes de las revelaciones de Dios, pero también producto de sus culturas.

Si el no se divorciaba, ¿qué haría un hombre de esa época con una esposa cuando ya tomó otra? la ponía de lado. Hay una palabra para ello en el Antiguo Testamento, la palabra hebrea shalach. Es diferente que la palabra hebrea que significa divorcio, la cual es keriythuwth. Keriythuwth (Jer. 3:8 arriba) significa literalmente excisión, o corte del vínculo matrimonial; el divorcio legal fue escrito como se lo pide en Deuteronomio 24, y el nuevo matrimonio permitido. Shalach es normalmente traducido como "repudiada". La mujeres fueron "repudiadas" cuando sus maridos se habían casado con otra mujer, repudiadas para estar disponibles si alguien las necesitaba o quería nuevamente, repudiadas para ser simple propiedad, como esclavas, o repudiadas en aislamiento total; ese fue un día cruel para la mujer. Ellas fueron "repudiadas" para favorecer a otra mujer, pero no les fue dada carta de divorcio y consecuentemente tampoco el derecho de casarse nuevamente. Esta palabra describió una tradición cruel y común, pero contraria a la ley Judaica.

Algunas de las injusticias y el terror experimentado por aquellas mujeres que fueron "repudiadas" pueden verse como esta palabra hebrea shalach es descrita en el Langenscheid Pocket Hebrew Dictionary (McGraw-Hill, 1969 escribió:

"La fe cristiana tomó raíces y floreció en una atmósfera casi totalmente pagana, en donde la crueldad y la inmoralidad sexual habían sido tomadas como regalos y, en donde la esclavitud y la inferioridad de la mujer era casi universal, mientras que la superstición y las religiones rivales con toda clase de falsas quejas, existían en todo el mundo".

Dios aborrecía que "fueran repudiadas". El profeta Malaquías con su corazón quebrantado imploró con la gente de Dios a dejar de hacer esta práctica. Oid a Malaquías implorar con ellos. La palabra traducida "repudiando" en Malaquías 2:16 no es la palabra Hebrea para divorcio pero esta es shalach, repudiar. Oigan a Malaquías cómo responde a los líderes que preguntaron cómo habían actuado con tradición y cometido abominación en Israel, y profanado la santidad del Señor.

"Mas diréis: Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual ha sido desleal, siendo ella tu compañera y la mujer de tu pacto.

"No lo hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? Y por qué uno? porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.

"Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales."

Y Jesús vino. Y sus palabras no niegan sus acciones¡ El habló de ésto cuando dijo, "Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera (Lucas 16:18) Todo el que hace ésto comete adulterio¡ Esta práctica era cruel y adúltera, pero no lo era el divorcio.

Esta palabra del Nuevo Testamento, traducida en el versión de King James "repudiar", es una forma de la palabra Griega apoluo. Esta es la palabra en griego, la lengua del Nuevo Testamento, la cual es similar a la palabra hebrea shalach (dejar o repudiar).

Existe una palabra hebrea del Antiguo Testamento para divorcio, keriythuwth y una palabra griega del Nuevo Testamento, apostasion. El Arndt Gingrich Lexicon del Nuevo Testamento cita el uso de la palabra apostasion como el término técnico de una carta o escritura de divorcio que se remonta a 258 años A.C.

Apoluo, la palabra griega que significa dejar de lado o repudiar, no significaba técnicamente divorcio, a pesar de que a menudo es usada sinónimamente. En esa era de total dominio masculino, el hombre a menudo tomaba otras esposas y no daba carta de divorcio cuando la abandonaba y se casaba con otras. La ley judaica que demandaba carta de divorcio (Deut- 24:1-2) era bastante ignorada. Si un hombre se casaba con otra mujer, qué importaba? Si un hombre "repudiaba" (apoluo) a su esposa sin ni siquiera molestarse en darle carta de divorcio, quién lo iba a objetar? la mujer?

Jesús tenía algunas objeciones. Jesús dijo: Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley. (Lucas 16:17) Y El dijo: todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra,
adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera. (Lucas 16:18). La diferencia entre "repudiar" y "divorciar" entre el griego apoluo y apostasion es crítica. Apoluo indicaba que la mujer era esclava, repudiada, sin derechos, sin recursos; desprovista del derecho básico del matrimonio monogámico. Apostasion significaba que terminó el matrimonio y permitía un subsiguiente matrimonio legal. El papel hace la diferencia. Y la mujer que había salido de su casa, podría ir y casarse con otro hombre (Deut. 24:2). Esa era la ley.

Cómo fue que empezamos a leer "todo el que se divorcia de su mujer" en aquellos lugares en donde Jesús literalmente dijo: "todo el que repudia o abandona a su mujer?

Existen pasajes, otros aparte de Lucas 16:17-18 arriba en los que Jesús habló de este asunto. Ellos incluyen Mateo 19:9, Marcos 10:10-12 (en donde Marcos habla de que Jesús dejo sentada la misma ley para la mujer que para el hombre, y en Mateo 5:32 dice que Jesús usó una forma de la palabra apoluo once veces en estos pasajes. En todos los pasajes El prohibió apoluo, repudio. El nunca prohibió apostasion, carta de divorcio, requerida por la ley Judaica.

Deberá la palabra griega apoluo traducirse como divorcio? Kenneth S. Wuest en el Nuevo Testamento, una traducción expandida siempre la traducía "repudiada" o "dejar" mas nunca "divorciada". La versión antigua y literal del American Standard Version (en inglés) siempre tradujo como "dejar". La versión King James la traduce "dejar" y Jesús la usa de once veces, diez. El número once parece ser la fuente del problema. En 1611, en un lugar los traductores de King James escribieron "divorciada" en lugar de "repudiada" o "puesta de lado, o dejada". En Mateo 5:32 ellos escribieron "y todo el que se case con una mujer divorciada comete adulterio" La palabra no es la palabra griega apostasion (divorcio), pero es una forma de la misma palabra griega apoluo la cual no incluye carta de divorcio para la mujer. Ella técnicamente estaría casada aún.

Mateo 19:3-10 habla de que los fariseos le preguntaron a Jesús sobre este asunto, diciendo: "Así que ya no son dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, que no lo separe el hombre. (Mateo 19:6).

Ellos entonces preguntaron: Por qué Moisés demandaba de ellos el dar una carta de divorcio escrita (apostasion) al repudiar la mujer? (Mateo 19:7) Jesús contestó "por la dureza de vuestros corazones" (Mateo 19:8). El primer derecho básico humano que Dios nos dio fue el derecho de casarnos. Ninguna otra compañía era adecuada. Los derechos humanos estaban dirigidos sólo para los varones en esos días. Jesús lo cambió¡ El demandaba obediencia a la ley; El demandaba derechos iguales en el matrimonio para la mujer. La gracia abunda en Cristo Jesús!!

Jesús dijo a esos hombres que el repudiar su esposa y casarse con otra era adulterio!! Adulterio! La ley (Deut. 22:22) se refiere a la pena de muerte como castigo del adulterio, para ambos tanto hombre como mujer! Esa era un trago amargo para los hombres que hacían con su mujer lo que
les placía. Mateo 19:10 nos da a conocer lo siguiente: "Si es así la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse". Ellos no vivían en una cultura en la que se esperaba que el hombre viva sólo con
una mujer de por vida, mucho menos que le de iguales derechos si el matrimonio no perduraba.

Cómo fue que empezamos a leer: "a todo aquel que se divorcia de su mujer" en aquellas citas en las que Jesús literalmente dijo "a todo aquel que repudie o abandone a su mujer?

Parece ser que en un lugar en el cual apoluo fue traducido erróneamente como "divorcio" en 1611 comenzó el proceso completo. La Versión Americana Standard corrigió el error en 1901. No llegó nunca a ser lo suficientemente popular para hacer mucha diferencia. Wuest fue cuidadoso en evitar dichos errores como hemos notado arriba. Pero casi todo lo que ha salido de una imprenta ha sido influenciado por la Version Bíblica de King James, y aún los léxicos Greco-Americanos y los traductores más modernos parece que se han dejado influenciar por tal ocurrencia y tradujeron apoluo como "divorcio", aún cuando el significado de la palabra no incluye un divorcio escrito (apostasion). Ahora por tradición se nos ha enseñado a tener en nuestras mentes aunque nuestros ojos leen "repudiar" en la Versión de King James.

Sería el divorcio escrito la solución a la práctica cruel de "repudiar", como indica Deuteronomio? El capítulo 24 de Deuteronomio es una evidencia de que aún que Dios oyó las quejas de la gente en Egipto y proveyó la liberación a su esclavitud, el también oyó las súplicas a las mujeres que estaban esclavas y les dio liberación del abuso por medio de la trágica necesidad, el divorcio; trágica porque termina con algo que nunca debe terminar, matrimonio; necesario para proteger las víctimas de aquellos que no obedecen las reglas de nuestro creador, el Todopoderoso. Necesaria, originalmente, porque el hombre "repudió" a la mujer, atrapándolas en matrimonios ilegales, múltiples y adúlteros.


El Divorcio es una tragedia

Divorcio es un privilegio, provisto como un correctivo para situaciones intolerables. Es un privilegio que puede ser, y a menudo lo es, abusado. Divorcio no es un cuadro bonito en la mayoría de los casos. Soledad, rechazo, un sentido profundo de haber fallado, pérdida de su auto estima, crítica de los familiares, problemas para cuidado de los niños y aún más problemas que afrontan los divorciados.

El divorcio puede ser más traumático que la muerte de un gemelo. La muerte de un esposo/a es duro de sobrellevar, pero un esposo/a fallecido/a no vuelve nuevamente. Normalmente el divorciado vuelve y así prolonga la situación. El divorcio es aún todavía lo que era en el tiempo de Jesús, una solución parcial a una situación seria y cruel y puede ser la única solución razonable. Puede ser necesaria pero siempre es una tragedia!!

Es fácil predicar en contra del divorcio, pero es difícil para la iglesia ser constructiva en proveer preparación para el matrimonio. Debemos estar listos para prevenir algunos divorcios ajustando nuestras leyes de divorcio o prohibiciones religiosas en contra del divorcio, pero tales acciones no prevén rompimiento de matrimonios. Cuando las parejas permanecen juntas sólo por la preocupación de la notoriedad requerida por las leyes de divorcio, o por "la seguridad de los niños" puede resultar una tragedia. Desastrosos triángulos matrimoniales, crueldad doméstica, abuso de niños, homicidio y suicidio son algunos de las consecuencias documentadas de matrimonios que han fallado pero no han terminado. Que opción más temerosa! UN hogar roto es una tragedia pero nunca olvidaré un hombre joven que puso una pistola en su boca y terminó su matrimonio, su alternativa al divorcio. Su iglesia había prohibido el divorcio.

Nuestra alta tasa de divorcios no es un problema real. El fracaso en los matrimonios viene primero, y luego el divorcio. La tasa de divorcios es solamente un indicio de nuestra alta tasa de malos
matrimonios. Para corregir esto debemos hacer más que predicar como opositores al divorcio pero es difícil para la iglesia ser constructiva en proveer preparación para el matrimonio y reforzarlos. Aquí se encuentra nuestro desafío!

Puede una persona divorciada ser ordenada como diácono o pastor? El Apóstol Pablo, un hombre educado, conocía la palabra griega para divorcio (apostasion) y conocía su cultura. El también conoció que Cristo aceptaría a cualquiera, aún a él, el "mayor pecador" ) I Timoteo 1:15). Es incuestionable que tenían múltiples esposas, esposas esclavas y concubinas. Cada una de estas relaciones, que tenían el bonito título de poligamia, era adulterio. Pablo rechazaba las cabezas de tales personas como líderes de la iglesia. El pedido de dar carta de divorcio en Deuteronomio 24 limitó al hombre a una sola mujer y además prohibió la poligamia y el adulterio inherente a ello. Pablo parece que concuerda plenamente cuando dice: "Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar". El rechazaba la poligamia, no el divorcio.

A pesar del serio abuso, la ley de divorcio (Deut. 24) aún tiene validez. el Divorcio es una solución radical a problemas maritales insuperables. Esto termina con toda esperanza que el matrimonio debe ser conservado y declara públicamente que el matrimonio ha fallado. Este momento de verdad se puede estar quebrantando. Pecado, relativo a esta falla debe ser confesado "Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad" (I Juan 1:9) y ésto también incluye perdón a fallas en el matrimonio.

Al contrario del repudio, la carta de divorcio, que demanda la ley, provee un grado de dignidad humana para mujeres sujetas al abuso cruel, poligamia adúltera y al capricho de los hombres de duro corazón. No hay algo tan impactante como "Deseo divorciarme de ti", verdad? El divorcio declara la terminación legal del matrimonio, por lo tanto si se detiene cualquier cargo de adulterio o bigamia cualquiera de las partes puede volver a casarse nuevamente. El divorcio repartió todas las ataduras maritales y todo el control de la esposa anterior. El divorcio demandaba estricta monogamia y el divorcio prevenía la terminación unilateral y preservó el derecho básico de casarse. El divorcio hace lo
mismo hoy día. Abandono, negligencia, deserción, o lo que se quiera llamar al corazón duro que deja a su esposa por otra mujer, sin divorciarse, fue y está prohibido por el mismo Señor Jesús (Mateo 19:9,
Mateo 5:32, Marcos 10:11-12, Lucas 16:18).

Por siglos muchas de las comunidades cristianas han interpretado estas enseñanzas de Jesús como:

1) El divorcio está absolutamente prohibido, o mejor, está permitido solamente en el caso de que se admita o compruebe adulterio.

2) A una persona divorciada no se permite casarse nuevamente .

3) Una persona divorciada que se casa nuevamente vive en adulterio .

4) Una persona que se divorcia no puede ser ordenada como diácono o pastor.

Todas las personas que tengan estas creencias están erradas. Las tres primeras son contrarias a la Ley de Moisés y están basadas en la escritura en la cual Jesús ni siquiera usó la palabra griega para divorcio (apostasion); la cuarta está basada en una escritura en la cual Pablo no la usó. La palabra que usó Jesús fue apoluo, para "repudiar". Este fue el problema con la cual trataba, pero no el
divorcio.

Una persona divorciada debe tener mucha gracia y determinación para servir en una iglesia la cual absorbe las cuatro posiciones mencionadas arriba. Cómo puede ser posible ésto cuando la iglesia es el cuerpo de Cristo en la tierra para funcionar y servir como lo hizo en persona?

Cristo quien una vez alzó su voz en Jerusalén debe mirar hacia abajo desde el cielo y alzar su voz a nosotros. El vino y llamó a Simón el Zelote, un radical anti -romano, y Mateo, un siervo rechazado en Roma, un par de incompatibles tal cual como Ud. puede encontrar en América actualmente; pero él los pone a trabajar juntos en su reino. Luego ellos fueron a Samaria, se reveló a sí mismo delante de una mujer cuyos antecedentes de fallas matrimoniales , y le envió a ella para compartir la revelación de Dios en Cristo como si ella fuera como cualquier otra persona. El debe alzar su voz cuando ve que nosotros desperdiciamos nuestro tiempo tratando de calcular a quien podemos nosotros prohibir de
servirle en su iglesia.

Jesús abiertamente ministró a todos los que vinieron a él. Aún muchos de nuestros amigos divorciados tienen temor de nuestras iglesias. Ellos saben que lo que enseñamos acerca de divorcio la Biblia lo indica. Podemos estar en lo correcto nosotros y tan opuesto Cristo? Nuestras interpretaciones tradicionales nos separan de la gente que ha recibido a Cristo? si es así, estamos equivocados. El vino a salvar a los pecadores. Las únicas personas que siempre rechazó fueron los que querían justificarse a si mismos, los religiosos "justos". Está correcta nuestra comprensión de sus palabras simplemente porque no está de acuerdo con su vida? las personas divorciadas son gente verdadera! Por siglos las personas han excluido a esta gente de congregaciones y servicio, del gozo e igualdad, aún de la salvación; gente por las cuales Cristo murió. Si es o no el divorcio un pecado, ésto sí lo es! el Señor
nos garantiza su gracia para mediar la gracia que llega por Cristo Jesús a los divorciados.


(Traducido de Divorce, the Law and Jesus, de Walter L. Callison. Your
Church, May/June, 1986. Con autorización del autor.)

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